aún no es ahora
ahora es nunca
aún no es ahora
ahora y siempre
es nunca
Alejandra Pizarnik
29.8.07
Sobrevivir
y mañana
junto al fuego frío
junto a la luz oscura
y hoy
junto a la flor sin perfume
junto a la música sin color
y ayer
junto al lento leopardo
junto a la mansa quimera
sobrevivir
Escribido por
jowi
a las
3:29 p. m.
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25.8.07
Diluvio
Recuerda cuando en su niñez fue el gran diluvio. Llovió tanto que la tierra se volvió barro y las tumbas del pequeño cementerio salieron a flote, bajando de la colina en la que se encontraban. Cuando salió al patio encontró tres cajones abiertos, uno de su propio abuelo.
Desde ese día decidió ser cremada.
Escribido por
jowi
a las
3:49 p. m.
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24.8.07
Peripecias de Porota Tentifanfani
A la Bobe (que nos está mirando, pero desde su casa, porque está viva)
Porota Tentifanfani salió a la calle con una bolsa gigantesca para ir al supermercado. Caminó unos pasos, se acomodó el rodete, se alisó el vestido y siguió derecho dos cuadras cruzando miradas con las otras vecinas e intercambiando falsos saludos.
Una lata de comida para gatos, dos tomates, leche. Algo se olvidaba. Luego de pensar un rato llegó a la conclusión de que no lo recordaría a menos que se alejara del supermercado, como pasaba siempre se que olvidaba de comprar algo.
Salió a la calle, se acomodó el rodete, se alisó el vestido y camino en sentido contrario a su casa, hacia la plaza del Coronel Bonifacio Veratierra, célebre por intentar acabar con los canguros en un trágico viaje a Australia. En la plaza había una estatua que representaba al célebre Coronel sobre un caballo parado sobre sus patas traseras.
Porota se sentó en base a disfrutar del aire primaveral, intentar recordar que tenía que comprar y ver que hacían los hijos de las vecinas.
Mientras miraba como uno de los hijos de la vecina de enfrente se subía a un árbol, sintió en la espalda que alguien, o algo, la estaba mirando. Se dio vuelta y vio un hermoso gato blanco sentado y mirándola fijamente. Pensó que si se lo llevaba sería una buena compañía para Pelusa, su gato color miel.
Se miraron fijamente unos cuantos segundos. Porota parecía hipnotizada por los ojos del animal. Se paró, se acomodó el rodete, se alisó el vestido y dio unos pasos. El gato empezó a caminar. Lo siguió. Iban en dirección opuesta a su casa, hacia el puerto. Porota podría haber parado en cualquier momento e irse a su casa, pero sentía una atracción casi mágica por esta criatura.
Llegaron al puerto y el gato desapareció por unos momentos, luego apareció cerca de un barco pesquero. Cuando lo vio, caminó hacia él. El gato se subió a un barco encallado. Porota lo siguió. Parece que nadie se había percatado de que un gato y una señora mayor habían subido a un barco. Lo buscó por unos minutos. Cuando estaba por darse por vencida, escuchó un maullido dentro de un depósito. Vio al gato sobre unas cajas, se acercó sigilosamente, lo agarró y lo primero que hizo, no supo por qué, fue abrazarlo. Cuando terminó el abrazo, salió a la proa del barco y miró para afuera se dio cuenta de algo terrible.
El barco estaba en movimiento y no sabía a donde iba. Preguntó a un hombre que justo subía, antes de que el hombre pudiese preguntarle quién era, a donde iba el barco. El hombre le respondió que ese era un barco cerealero que iba a Brasil
Porota se preocupó un poco porque la leche se iba a vencer pero después llegó a la conclusión de que le gustaría un viaje. Luego de varias horas, le avisaron a Porota que ya habían llegado. Cuando bajó del barco se acomodó el rodete, se alisó el vestido y de repente se golpeó la frente y exclamó: -¡Yerba para el mate! ¡Eso me olvidaba de comprar!-
Escribido por
Joel
a las
7:04 a. m.
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