Sabía cómo untar una tostada. Sabía como leer, escribir, sumar y restar. Conocía y guardaba los secretos de sus amigos. Le dolió adolecer. Le dolió caer por las escaleras. Le dolió cuando le rompieron el corazón. Sentía compasión, ternura, ira, sueño. Sabía como complacer a sus padres. Profesaba amor a sus ídolos, a sus santos y a sus héroes. Vivía todo el tiempo. No había momento en el que no viviera. Todo esto duró hasta que se dió cuenta que era una persona comun y corriente. Eran de esas personas que no se distinguen en la multitud. ¿Qué debía hacer? ¿Raparse, peforarse toda la cara, tatuarse todo el cuerpo? ¿Qué podía hacer para ser diferente?.
17.5.07
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2 comentarios:
très bien.
Que siga.
Quizás te interese buscar algo de Guy Debord, de la Sociedad del Espectáculo que acerca de esa problemática a mí me abrió mucho la cabeza.
leete "la náusea". yo me morí con el final, me dejó sin palabras.
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